Acá el vicio no se esconde. No tiene por qué. Esa es la historia. Reforma. Montemayor. Villagrán. Platón Sánchez. Salazar. Madero, la mera avenida. Y apenas le andamos rascando. Esto apenas va empezando.
Debería de haber una app pa' llevarle el rollo a todo este desmadre.
El glow del neón pinta la esquina de un cuarto que se ve desde una calle bien transitada. Cuerpos esperando avientan sombras en la pared. La quincena. El jale anda con todo. «¡Llévame a mí! ¡Llévame a mí!» Se oye como morrita. Y se ve igual. Billete en grande mientras dure. No te dejes engañar por los brackets.
Las calles son de leyenda. Las puertas entreabiertas o de par en par, casi todas con un vato o una morra en la entrada echándole gritos a la raza pa' que se metan a checar lo que traen adentro.
Ahí mero fue donde empezó.
—Wey, wey. Ve y coge y ya. ¿Okay? No vas a encontrar el amor en un putero. ¿Qué pendejada traes en la cabeza? Nomás pásatela chido. Eso es lo más que vas a sacar. Ella está ahí por sus pedos. Tú estás ahí por los tuyos. Trátala bien. Hazle el día. No eres tan especial como crees. No puedes arreglar México. No la puedes arreglar a ella. Y no te puedes arreglar a ti."
¿Nomás coger?
Alguien tiene otras ideas.
Duele. Cuesta. La máquina no da cambio. MÁS.