trato de novios

autopsia del deseo

Limpia.


Uno es de chiripa. Dos, casualidad.

Hay una parte de la ciudad que prefiere el anonimato, que se resiste a la intrusión a menos que, por supuesto, estés allí por negocios.

ABIERTO. Tres en esta cuadra. SOLICITANDO CHICAS. Un corazón con Sharpie lo deja bien claro. El reggaetón se mete por las paredes. Lana. Cierran los antros. Pitan los taxis. Lana. Cuernitos Bimbo y Joya Manzanita del Seven. Lana. Cigarros y un encendedor, económico por favor. Lana. Las morras se paran cada que entra un desconocido. Lana. Se les borra la sonrisa en cuanto el vato escoge a otra. Lana. —Todos opinan, pero si no lo has vivido, no sabes ni madres. Lana. La cubeta de plástico ya se desborda: bolas de papel arrugadas, toallitas húmedas, condones usados. Lana. Lana. Lana.

Monterrey, centro. Uno es de chiripa. Dos, casualidad. El tercero, limpia. Alguien está tumbando a los que manejan los masajes, uno por uno, a puro plomazo bien puesto en la cabeza.

Es mejor trapear la sangre antes de que se seque. El hoyo en la pared puede esperar.

 

VOLVER.

Duele. Cuesta. La máquina no da cambio. MÁS.