trato de novios

autopsia del deseo

Jale por hacer.


Le dan un parrafito en la página ocho.

—¿Recuerdas sus caras? —le pregunta él.

—¿Recuerdas las nuestras? —responde ella.

Hay un lado de la ciudad que vive del anonimato. Es a donde caes cuando no encuentras lo que buscas en ningún otro lado. Llegas, te dan lo que vienes buscando. Y vuelves. Lo único real es la feria en tu pantalón y los billetes bien dobladitos al fondo de la bolsa de la chica.

Monterrey, centro. Alguien está tumbando a los que manejan los masajes, uno por uno, a puro plomazo bien puesto en la cabeza.

Las chicas siguen con las cuentas. Los vatos siguen parados en la puerta. Afuera el pinche letrero nomás dice «¡YA ABRIMOS!» Y a alguien todavía le queda jale por hacer.

 

VOLVER.

Duele. Cuesta. La máquina no da cambio. MÁS.