trato de novios

autopsia del deseo

Pitch.


Puro plomo a la cabeza, a quemarropa.

La puerta está abierta. Así jala más el negocio.

Hay menú. Enmicado. Te lo cantan como el Rosario. Nada de tocar. Nada de besar. Nada de encuerarse. Una sola pose. Si quieres más, es extra y se cobra.

Los tipos llegan a pie o en taxi. Un gordito afuera, montado en un banquito. Las chicas amontonadas en un sillón que se ve desde la calle. Echan chisme, están en el cel, aguantando el sueño. Se paran en cuanto entra un extraño. Sonríen hasta que escoge a otra. Se oye todo, las paredes no tapan nada. «¡Ay, papi! ¡Qué rico!» Él nomás gruñe. Ella vende puro efecto de sonido. Él recibe lo que pagó, o menos. Las grietas en el vinil dicen que eso ya lleva rato ahí. Tocan la puerta. Gritan su nombre de ella por el pasillo. —Que le vaya bien, señor. Y a esperar al que sigue.

Es lo primero en la vida de ella que sí le ha dejado. Es lo único en la vida de él que lo hace sentirse bien consigo mismo, aunque sea unos minutos.

En esta esquina hay un masaje desde hace cuarenta años. Otro cruzando la calle. Dos más doblando la esquina. El municipio, los polis, la maña: todos agarran moche. Mujeres pobres, mujeres de clase proletaria, mujeres indígenas son el menú. Los vatos compran tantito respeto por sí mismos como pueden, es la única que se saben

Entra alguien que viene a desmadrar el changarro, un glitch en un sistema que de por sí jalaba, algo que no se puede ni tragar ni escupir. Puro plomo a la cabeza, a quemarropa. El dueño. El encargado. El wey de la puerta. Borrados. Habla de tepache. Pozole. Tacos de calle. Ni la primera. Ni la última. Nunca dice por qué. Nomás muestra cómo.

Le dicen limpia.

Lo que hay en estas páginas no es trama; es mantenimiento, inventario, recibo. El show. La transa. El trato. Las chicas y los tipos no tienen arco, puro incentivo, recompensa, motivos para volver mañana. Lo que amarra todo es que cada quien se va con lo que más le importa en ese rato. Ese alguien que viene a matar, también.

No está en el menú. No se compra. No tiene precio. No viene a rescatar a nadie. Nomás a acabar. A cerrar por esta noche.

Hay manchas que no se quitan. Se hacen parte de la banqueta.

Trato de novios: autopsia del deseo.

 

VOLVER.

Duele. Cuesta. La máquina no da cambio. MÁS.